La aplicación de la Ley de Modernización Laboral comienza a impactar en uno de los
puntos más sensibles del mercado de trabajo: el costo de las indemnizaciones por despido sin
causa. Aunque se mantiene la lógica tradicional de cálculo, el nuevo marco
introduce cambios que modifican la base salarial, los límites de pago y los
criterios de actualización.
En este escenario, los montos estimados
para julio de 2026 ya reflejan una nueva forma de
determinar cuánto debe cobrar un trabajador desvinculado.
Cómo se
calcula la indemnización en 2026
La fórmula central no se modifica: el trabajador percibe un
mes de sueldo por cada año trabajado o fracción mayor a tres meses. El
cálculo toma como referencia la mejor remuneración mensual, normal y habitual
del último año.
Sin embargo, el cambio más relevante está en la composición
del salario
base. A partir de la nueva normativa, quedan
afuera del cálculo:
·
Aguinaldo
·
Vacaciones no utilizadas
·
Horas extras
·
Bonificaciones extraordinarias
Este ajuste redefine la base sobre la
que se construye la indemnización final.
Topes y límites: cuánto se puede cobrar como máximo
El nuevo esquema establece un límite
claro: el
salario utilizado para calcular la indemnización no puede superar el
equivalente a tres salarios promedio del convenio colectivo correspondiente.
A su vez, se incorpora la doctrina del fallo Vizzotti de
la Corte Suprema, que impide que los topes reduzcan de forma excesiva el
ingreso del trabajador.
En términos prácticos, esto garantiza que la base no pueda caer por
debajo del 67% del salario habitual. Además,
se mantiene una regla central: ninguna indemnización puede ser
inferior a un mes
completo de sueldo.
Despidos
discriminatorios: subas de hasta el 100%
Uno de los puntos más sensibles del
nuevo régimen es el tratamiento de los despidos discriminatorios.
Si se prueba judicialmente esta situación, la indemnización por antigüedad
puede incrementarse entre un 50% y un 100%,
dependiendo del caso.
Las causales quedan delimitadas en forma más precisa: incluyen motivos
como género,
edad, religión, raza u orientación política o sindical, entre
otros. Con este cambio, el esquema limita interpretaciones amplias de los
tribunales y redefine el alcance de las reparaciones posibles.
Juicios
laborales: cómo se pagan las sentencias
La reforma también introduce una nueva
modalidad de pago para empresas que deben afrontar fallos o acuerdos
laborales. Los montos podrán abonarse en hasta seis cuotas mensuales, y en
hasta doce cuotas para pymes y microempresas.
Las cuotas se actualizan por inflación (IPC) más una tasa fija
del 3%, reemplazando esquemas anteriores más onerosos para las
compañías.
Antigüedad:
qué pasa si el trabajador vuelve a la empresa
El nuevo criterio establece que, si un
trabajador es despedido, cobra su indemnización y luego es recontratado, la antigüedad anterior solo se
mantiene si el reingreso ocurre dentro de los dos años.
Superado ese plazo, la relación laboral
se reinicia desde cero a efectos indemnizatorios.
El nuevo Fondo de Asistencia Laboral
Uno de los cambios estructurales de la
reforma es la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un sistema que busca
financiar o reemplazar el esquema tradicional de indemnizaciones.
Los empleadores deberán realizar aportes
mensuales:
·
1% para grandes empresas
·
2,5% para pymes
El dinero será administrado mediante
instrumentos regulados por la Comisión Nacional de Valores. Sin
embargo, el empleador sigue siendo responsable si el fondo no alcanza para
cubrir el total de la indemnización.



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