El monotributo es un régimen simplificado para pequeños contribuyentes y consiste en el pago de una cuota fija de forma mensual
El monotributo es una de las
formas más sencillas que poseen los pequeños contribuyentes para abonar
sus impuestos.
Este consiste en una
cuota fija mensual que incluye un componente jubilatorio, es
decir, aportes al sistema jubilatorio manejado por ANSES, obra social
y, finalmente, un componente impositivo. Dentro del componente
impositivo se encuentran IVA y Ganancias.
¿Qué
impuestos debe pagar el monotributista?
Un monotributista debe abonar
la cuota del monotributo que le correspondiese, según en la categoría en
la que se encuentre, de forma mensual en tiempo y forma.
Este régimen incluye
el pago del componente jubilatorio, obra social y los impuestos IVA y
Ganancias, por lo que, el monotributista, al igual que el resto de las
contribuyentes, debe abonar de forma separada el resto de los impuestos.
Por ejemplo, un error
muy común de los pequeños contribuyentes es darse de alta en
el monotributo, pero omitir el alta en Ingresos Brutos.
Según la provincia en
la que te encuentres, independientemente de si sos monotributista o responsable
inscripto, deberás abonar un porcentaje mensual de tus ventas en concepto
de Ingresos Brutos.
En términos simples,
debe abonar todos los tributos que le correspondiese, exceptuando IVA y el
Impuesto a las Ganancias.
¿Cuándo
un monotributista debe pagar impuesto a las ganancias?
Un monotributista
no debe pagar el Impuesto a las Ganancias, salvo en contadas excepciones. Como
mencionamos anteriormente, el monotributo es un régimen simplificado que
incluye el pago del IVA y del Impuesto a las ganancias, por lo que no se debe
pagar por este tributo, ya que se trataría de una doble imposición.
Sin embargo, un
monotributista puede pagar el Impuesto a las Ganancias en algunas ocasiones.
Por ejemplo, si un
monotributista dedicado a la venta de productos de higiene a su vez trabaja en
relación de dependencia para otra empresa facturando por encima del mínimo no
imponible (quedándole saldo a favor luego de las deducciones) deberá abonar el
respectivo impuesto.
Esto sucede porque
las ganancias que se están gravando son las obtenidas por el trabajo en
relación de dependencia y no al dinero obtenido por la venta de productos de
higiene. Es decir, un monotributista no abonará el Impuesto a las
Ganancias por la actividad o actividades que desarrolle dentro del monotributo,
por lo que, en el caso de tener ingresos a través de otra fuente, como por
ejemplo un trabajo en relación de dependencia, aplica el Impuesto a las
ganancias.
¿Cuánto
debo pagar de Ingresos Brutos si soy monotributista?
Todos los
contribuyentes que realicen una actividad en el territorio nacional deben
registrarse en la agencia de recaudación correspondiente. En el caso
de trabajar en más de una jurisdicción, por ejemplo, si se vende online a todo
el país, deberás regístrate en el Convenio Multilateral.
En cuanto al
porcentaje, este varía considerablemente según la provincia en la que
realices tus actividades. Por ejemplo, en el caso de la Provincia de
Buenos Aires, el porcentaje suele rondar entre el 3% al 3,5%.
Es importante pagar
a término, ya que el fisco puede aplicar desde severas multas hasta
establecer un régimen de retención exhaustivo por considerar
"riesgoso" que hagas los pagos por tu cuenta.
¿Qué
porcentaje de IVA paga un monotributista?
Una de las grandes
desventajas del monotributista es que no puede deducir IVA, por lo
que termina abonando la tasa completa al igual que un consumidor final. Dentro
de las alícuotas, se encuentran las siguientes: 10,5%, 21% y 27%.
En el caso de
la alícuota del 10,5% se aplica en determinados casos especiales, es
decir, se trata de excepciones a la regla. Dentro de esos casos se encuentran
los gastos comunes de primera necesidad como los alimentos, los servicios
esenciales como la atención médica y, finalmente, algunos bienes de capital.
En cuanto a la alícuota
del 21% del IVA, esta es considerada la tasa "general", ya que
aplica a casi todos los bienes y servicios que se comercializan en el
territorio nacional. Por ejemplo, al comprar un videojuego.
Finalmente, en el
caso de la tasa del 27% de IVA, esta es la más elevada de todas y
aplica a determinadas actividades como energía eléctrica y telecomunicaciones.
Un caso típico son los gastos realizados a compañías celulares.




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